“Admiro a todas las mujeres anónimas que desde sus comunidades enseñan, cuidan y transforman”
Hablamos con Gabriela Salas, una joven mexicana de 28 años que ha sido reconocida por incorporar su lengua materna, el náhuatl, en el traductor de Google.
Comencemos por el principio de tu historia: ¿Cómo era la Gabriela de hace 20 años y cuáles eran sus sueños y ambiciones?
La Gabriela de hace 20 años era una niña muy curiosa, siempre con un libro en la mano o desarmando algo para entender cómo funcionaba. Soñaba con cambiar el mundo a través de la tecnología, aunque no sabía exactamente cómo. Lo que sí tenía claro era que quería aprender y crear cosas útiles, que tuvieran impacto en la vida de las personas.
Una ingeniería en Tecnologías de la Información, una maestría en Inteligencia Artificial, un máster en Ciencia de Datos … tienes una larga trayectoria académica. ¿Cómo ha sido ese camino y qué dificultades has encontrado?
Mi camino académico ha sido apasionante, pero también exigente. La ingeniería me enseñó a pensar en sistemas; la inteligencia artificial, a modelar el mundo; y la ciencia de datos, a tomar decisiones con evidencia. Las principales dificultades han sido las dudas internas, el síndrome del impostor, y a veces, la falta de referentes cercanos. Pero con paciencia y comunidad, todo se vuelve más posible.
Tu formación es en el campo STEAM, donde suele haber menos presencia femenina. ¿Por qué crees que ocurre esto y qué se podría hacer para lograr una mayor representación de las mujeres en estas áreas de conocimiento?
La baja presencia femenina en STEAM se debe a muchos factores: estereotipos desde la infancia, falta de modelos a seguir, y estructuras que no siempre promueven equidad. Para cambiar esto, es vital fomentar vocaciones desde temprano, visibilizar a las mujeres que ya estamos en estos campos y crear redes de apoyo reales, con oportunidades concretas.
En este tiempo, también has impartido charlas y mentorías a niñas de varios países de América Latina. ¿Qué barreras suelen encontrarse y qué consejo le das para superarlas?
Muchas niñas enfrentan barreras como la falta de acceso, el desánimo del entorno o la creencia de que «eso no es para ellas». Mi consejo es claro: no se disculpen por querer aprender, por ocupar espacios. Confíen en su curiosidad, busquen mentoras y no teman equivocarse. Cada paso que dan, abre camino también para otras.
Eres conocida por haber contribuido a la incorporación del nahualt en el traductor de Google. ¿Cómo fue esa experiencia?
Participar en la incorporación del náhuatl en el Traductor de Google fue una experiencia profundamente significativa. No solo fue un proyecto técnico, sino un acto de reconocimiento cultural. Trabajamos con hablantes nativos, lingüistas y tecnólogos para respetar la riqueza del idioma y abrirle un espacio en el mundo digital.
¿En qué medida crees que es importante la incorporación de las lenguas y la cultura indígena al mundo digital?
Incluir las lenguas y culturas indígenas en lo digital es esencial para la justicia lingüística. Si una lengua no vive en internet, corre el riesgo de invisibilizarse. Preservarlas en este nuevo entorno no es solo un acto técnico, es también un compromiso ético con la diversidad y la memoria de nuestros pueblos.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Estoy enfocada en proyectos que combinan inteligencia artificial y revitalización lingüística. También colaboro en iniciativas de educación tecnológica para comunidades marginadas. Mi meta es seguir desarrollando herramientas que sean útiles, inclusivas y culturalmente respetuosas.
También estás colaborando con Nuestras Resistencias, de Santillana México. ¿Cuál es tu papel en este proyecto?
En Nuestras Resistencias acompaño procesos de documentación y análisis de historias de mujeres, desde una perspectiva tecnológica y de datos. Buscamos visibilizar sus voces, entender los patrones detrás de sus luchas y aportar con tecnología a su preservación y difusión.
Nuestras Resistencias es un proyecto que da voz a las mujeres, algo fundamental para visibilizar el talento femenino. ¿Qué mujeres son para ti referentes?
Admiro profundamente a mujeres como Julieta Fierro, por acercar la ciencia con pasión; a Yásnaya Aguilar, por su defensa del lenguaje y los pueblos originarios; y a todas las mujeres anónimas que desde sus comunidades enseñan, cuidan y transforman. Ellas también son científicas, aunque no estén en un laboratorio.
¿Qué le dirías a las niñas que participan en el programa #VoyaSer, para las que tú también puedes ser una referente?
A las niñas del programa #VoyaSer, les diría que su voz y su talento importan. Que pueden ser lo que se propongan, incluso lo que hoy no existe. Que se rodeen de personas que las impulsen, que no tengan miedo de fallar y que sueñen en grande, porque el futuro también les pertenece.